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martes, 19 de junio de 2012

Telares


Se ha mudado un escarabajo a vivir debajo de mi lengua, dibuja por las noches con sus patas cada una de las letras de tu nombre

Esto de extrañarte me ha venido destiñendo de a poco las pestañas, Me ha matado de hambre al sueño dejándolo en los huesos, tan flaco está que ya alucina escarabajos escribanos con tufos de poeta y literato

Pero cómo y cuándo decirlo, en qué momento?
Ayer, hoy, mañana, en veinticinco años después de todo esto?; Las cuentas no habrán de cuadrar, cuando al querer sumar se termine dividiendo

Guardo con mi vida aquel abrigo que tardamos risa y llanto en tejerlo con los dedos, entre aquí y allá se ha estirado tanto, desgastado tanto que ya son solo un par de hebras lo que lo entrelazan, atándose entre sí con todo lo que tienen, con todo lo que son, por si hace frío ó por si acaso llueve como lo hizo hoy

Pero entonces, cómo y cuándo decirlo?, De qué manera, en qué momento?, Con las manos, con sonidos, con las letras?...

Veinticinco años me parecen demasiados,
llevo cuatro y a punto de uno en blanco sin saber a ciencia cierta si es que lo he venido diciendo en el momento exácto.

martes, 13 de marzo de 2012

viernes, 23 de diciembre de 2011

7

Alguien todavía recuerda el veintitrés casi a la media noche de un veinticuatro, alguien aún espera a un cartero desorientado ó el andar de un par de tacones del doce ligeritos ligeritos…dejando huellas frescas sobre las tejas de un tejado descuidado

Me sostengo con uñas y dientes de ésta última hebra de un lazo deshilado por el paso de estampidas de días tan ajenos de todo…tan extraños

Si mi fe aún está cuerda, entonces alguien tropezará con estas letras entre este veintitrés y el treinta -aunque sea por error o curiosidad-, y sabrá que se le busca y que aún se le espera con aquella misma paciencia puesta en práctica más de alguna vez en los andenes, aeropuertos, oficinas y en los portones…solo por saberle

Así mismo el destino o el azar sabrán cómo buscarme y encontrarme, cómo encender una vela, cómo pintar una huella, cómo alzar la mano para así saber que no solo es uno el que espera cualquier señal del otro lado de una frontera dibujada con las manos

Solo siete días para una última espera, ni uno más ni uno menos, para saber de cierto qué tan grande es todo aquello que alguna vez me enseñaron, o para terminar de entender que el pertenecer es solo una vieja costumbre condenada al desuso del pasado

jueves, 15 de diciembre de 2011

Interludios Inconclusos



"...Porque no queda salida, porque pareces dormida,
porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida"

martes, 6 de diciembre de 2011

Espantapájaros

Me importa menos que poco que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija

Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida

Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias

¡Pero eso sí! -Y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto...que no sepan volar

Si no saben volar..Pierden el tiempo conmigo.

-Oliverio Girondo
"El Lado Oscuro del Corazón"

sábado, 3 de diciembre de 2011

Interludios



"Llévame, el camino es peligroso de verdad, llévame
amor,sanos y a salvo hemos de llegar"

jueves, 1 de diciembre de 2011

Nos hizo falta tiempo



Los dedos se congelan apenas las uñas se asoman a intentar arrancarle palabras el viento

...en Diciembre desde Agosto

jueves, 24 de noviembre de 2011

Deshabitado

La Casa tiene ruidos, le crujen las puertas y escalones con el paso del eco de tacones altos, rumbas, sones y boleros que no acostumbro por mi propia cuenta; Aún le quedan tantas cosas dentro que no sé qué hacer con ellas, un gramófono que nunca he usado ni he averiguado todavía cómo es que funciona, una cámara con dos rollos intactos en blanco y negro, una bañera de mármol con garras de león fijadas al suelo, demasiadas cazuelas para un solo plato, muchos ganchos vacíos colgados en el closet, portaretratos desvestidos en las repisas y una hendidura huérfana agonizando en el cojín del sillón de la sala

La Casa tiene un buzón en la entrada que solo alberga cuentas por cobrar y promociones de tiendas departamentales según la temporada, le he ido pintando el número más grande con el paso del tiempo, quizá el cartero no sabe dónde poner también los recados; Dejo abiertas de par en par las ventanas por la noche, por si acaso ya ha olvidado cómo abrir la puerta sin tanto escándalo, solo dos personas saben el truco que tiene la cerradura, de ellos dos solo uno aún la habita y pudiera abrirla desde adentro cualquiera de estos días

La Casa sigue goteado aún después del temporal de lluvias, le suenan las tuberías con el frío y se le han ido cayendo de a poco las tejas al tejado, a los muros le sobreviven los clavos de dos cuadros que se llenaban entre si con los ojos los espacios en blanco, las cortinas se han ido ennegreciendo por el polvo y ya no dejan pasar la luz de luna; Cada mañana amanece tirado en el suelo un azulejo del baño y el espejo no refleja ni mi propia figura, a pesar de los desperfectos, hay un tragaluz que permanece intacto y permite ver las estrellas cuando se apagan las velas

La Casa no la vendo ni la arrendo por si acaso, no recibe visitas de paso ni tampoco me siento a esperar en los rincones a que vuelva su inquilina; La Casa ni siquiera sé si es que acaso también es mía, pero me he quedado a cuidar de ella como si así lo fuera, solo hasta el día en que se den cuenta y de ahí me saquen con los pies por delante y mis pertenencias puestas, o hasta que sepan cómo quedarse y traer de vuelta consigo lo que aquí había

sábado, 15 de octubre de 2011

Cálculos Veniales

Le sé desde el número de su casa, hasta las cucharadas de azúcar necesarias en el café, incluso la cantidad de pasos desde la puerta de la entrada hasta su baño, ahí donde se posaba alguna vez un cepillo de dientes cual mudo testigo de una alianza que nunca se llevó a cabo

Suelo decir las siete letras que bautizan a sus huesos antes de ir a la cama y repetírlas justo al momento de levantarme de ella, me acompañan solo ellas, las siete primeras, cual número cabalístico es la misma cantidad de días en una semana y los mismos dos últimos dígitos de una casa que nunca fue la mía

Solo esas recuerdo, pues si acaso le siguen otras cinco, son esas últimas las que me hacen odiarle a veces tan justificadamente, como si se tratase de una maldición gitana, de un mal conjuro que me provocan deshacer los nudos que me atan de Lunes a Domingo, el mismo número de días y letras que aún revivo

Treinta y cinco el promedio del peáje desde cualquier punto relativamente cercano hastas su destino, y solo setenta minutos los que hace un poco rato y quizá de haber sido por un par más de tragos hubiera recorrido hasta haber llegado

Doce son las pulgadas de un calzado que acercan un poco más sus ojos a los míos, mil noventa y cinco días, menos tres meses de desconsuelo y contando, un corto fin de semana que me deja girando sin saber si voy o vengo, un par menos de muelas del juicio y cuatro pies que no se topan de frente ni por las meras ganas de querer intentarlo

lunes, 5 de septiembre de 2011

Dossier

"Recuerdo haber caminado hacia ti,
Seducido con tan solo una sonrisa por encima de tu hombro,
Guiado por las luces de neón color magenta que desprenden tu silueta
Cuando la luz es suficientemente tenue para ver tu piel sin armadura,
Sin las ataduras de un pudor tan pasado de moda

Recuerdo que para mi era prohibido hablarte en voz baja al oído,
Que debía mantener la compostura, la conciencia pura,
La labia cortes y las manos tranquilas,
El corazón en cuarentena y las esperanzas en terapia intensiva

Recuerdo lo que era verte detrás de un cristal,
El atarle flores a tu pelo mientras hablabas de todo menos de mí,
El tomarte de estandarte al cruzar sin miedo el umbral de las batallas sin ganar,
El haberme devorado antes de tiempo la paciencia
Por la premura de tener dos palabras en común”.


-A falta de tacto te observo, a falta de vida…recuerdo, escudriño en mi memoria las causas y efectos que tienen el mirarte a distancia; sin embargo aún -y desde antes- me pierdo en los pliegues que se acentúan en tus mejillas cuando sonríes, me embeleso con tus poros que en ocasiones me abrigan y me columpio atrevidamente en las cornisas de tus ganas de seguir

Bebo a sorbos de tus labios de tequila, hasta que la vista se me nubla y el hablar con coherencia se complica, hasta que mis pies caminan sin pisar, hasta que sean tus manos y tus dientes quienes me firmen dedicatorias en la piel, hasta que al despertar seas tu quien me pida que apague la luna y te encienda el sol

Extendí las fronteras una cuarta más abajo de tu ombligo, hice de mi hogar un atado de experiencias, promesas y sueños entintados en rojos carmesí; detrás de tus costillas me encuentro si me quieres venir a buscar, me he quedado ahí desde hace tiempo y es apenas que percibes mi presencia, está en ti el que me cobres las rentas atrasadas o que juntes tus cosas con las mías y conmigo te mudes a vivir

Mi vida, ésta que es más tuya que mía, pues no sabría que hacer con ella si en los años venideros no la vives conmigo, si no son mis brazos los que te acunen justo antes de dormir

Y si la memoria no me falla, recuerdo haberte sonreído el primer día, tal como lo hago en este preciso momento, cuando al soñar con los ojos abiertos me acuerdo tanto de ti

martes, 10 de agosto de 2010

Prospecto Imperfecto

Deberías saber que no soy como aquel tipo que viaja en su automóvil deportivo, vistiendo camisas de algodón de cuello suave y de colores vistosos, como el que usa grandes lentes oscuros de cristal corrido, mientras escucha música electro cuando maneja relajadamente reclinado en su asiento con solo una mano sobre el volante; no soy como el que viste de traje perfectamente coordinado con maletín en mano y que puede ver su reflejo en el reluciente empeine de su calzado, no soy como aquel tipo al que la tela le ajusta y no le sobra, ni aquel al que todo mundo saluda cuando entra a algún club de moda

Deberías saber que me gusta caminar cual peregrino pues solo así me doy el tiempo de poder escucharme, que la moda dejó de importarme casi al mismo tiempo que aprendí a atarme un par de tenis por mi mismo, que algunas veces guardo en el ropero la facha de fantoche cuando quiero que tus ojos vuelvan a mirarme; deberías saber que soy aquel al que le gusta sentir las sábanas frías cuando decide por fin acostarse a altas horas de la noche, que acostumbro el tabaco quizá más por vicio que por gusto, que no ocupo demasiada agua caliente para darme un buen baño, que me gusta estar debajo de la lluvia en un día nublado

Deberías saber que soy yo quien tiene los viejos resentimientos con la plata, pero que entiendo la importancia y el cariño que le tiene tu bolsillo, que no bailo tan bien como hubieras querido pero aún así mis pies se deshiniben cuando estan junto a los tuyos, y que en un buen día con mucha gente en la calle, quizá le devuelva el saludo al numero de gentes que pueda contar con los dedos de mi mano

Deberías saber que a pesar de lo que ya nos hemos contado de nosotros mismos, todo puede cambiarse solo un poco, quizá lo necesario en favor del otro...de uno mismo...de ambos.

Hybris