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lunes, 27 de agosto de 2012

Lunes todavía


Éste par de ojos miopes no distinguen a distancia si es que vienes o te vas

De aquellas cinco grandes letras, la “Efe” que le resta
está por decidir si quedarse o empacar 

Tanta Fe le cabe a la mirilla de una puerta,
mientras tanto yo aquí adentro, apretado,
con la mesa puesta y una mueca a punto del colapso.


jueves, 19 de julio de 2012



Esas cuestiones de pares o nones ya son meros asuntos del azar

Monedas al aire...atento está Caronte

jueves, 16 de febrero de 2012

Agua para Café

Al paso que a la eternidad le está llevando en por fin aparecer, se habrá de posponer para otra vida el primer día de escuela de “Efe”, más de una noche seguida con “Eme” y con “De” unas arrugas posfechadas

Con cada amanecer que acontece, me parece más ajeno y lejano lo que extraño antes de irme a la cama, para cuando al fin se decida declarar la guerra de frente y sin mordaza, cada bando se habrá rendido y entregado a sus respectivos compañeros de trinchera

Algo pasa en los puertos de carga hoy en día, que aún no embarcan todavía mi dotación vitalicia de vacunas contra el frío, ni las vendas faraónicas para éstos huesos que -si bien no terminan por romperse- se astillan con el ir y venir a una sala de espera donde a nadie dan de alta todavía

Que absurda resulta la paralela cotidianeidad que se acostumbra hoy en día, ambos bebiendo Té de azar, cuando el agua está puesta para Café desde ayer por la mañana.

lunes, 16 de enero de 2012

Usted no entendió nada...

Yo quería dibujarte mi país,
anotar mi dirección en el revés de una factura.
Que viéramos juntos el último amanecer,
verte recorrer, de espaldas, el tramo hacia el avión.
Tal vez fue todo culpa de una hamaca,
por incómoda,
o la lluvia que te dejó atrapado en mi automóvil,
o porque soy muy guapa,
entonces te asustabas.
Pero,
no hubo tiempo para memorizar tus manos,
la marca de jeans que usás,
ni la manera de articular tus labios cuando besan.
Hubiera querido tener una hamaca cómoda,
ver el último amanecer que nos quedaba,
pelearnos,
preguntarte el segundo apellido.

-Paula Piedra

lunes, 5 de diciembre de 2011

Cirilo



"Soñando como ayer rondé por mi taller mas ya lo han derrumbado,
y han puesto en su lugar abajo un café bar y arriba una pensión"

viernes, 2 de diciembre de 2011

Uno de Tres Deseos

Y sin embargo aún después de tanto probarnos y sabernos eternos, últimamente tenemos esta mala y ajena costumbre de herirnos de muerte sin bien matarnos

Cuándo será que dejemos de contarnos el plumaje que aún nos queda, si desde un principio supimos cómo volar sin ocupar siquiera despegar los pies del suelo

Habrá que dejar de caminar con las maletas en la mano, no sopesar los tiempos buenos con los malos, brindarnos alguna de estas noches un bolero lento en los tejados

El día que se dejen de lado los acongojados tonos fúnebres de velorios involuntarios, habremos de recordar en qué cajón dejamos olvidadas las llaves del cielo

martes, 15 de noviembre de 2011

Intermitencias

Me quedan dos latas y un frasco de ti en mi alacena, hace tanto que no vienes a llenarla que ni las hormigas se le acercan; auguro tan crítica escases que he decidido racionarte hasta olvidarme poco a poco que ahí te encuentras.


-Ojalá supieras cómo quedarte…sabes, quedarte

Dejar los zapatos debajo de la cama y quitarle la vista al reloj calculando llegar a tiempo a otra parte diferente, hacer algo de espacio en tus venas, aparecer en el espejo del baño en las mañanas, desempacar de una buena vez las maletas y ocupar por completo el semanario con más de algunas de tus prendas

lunes, 14 de noviembre de 2011

Acuatintas Disueltas

I
La credulidad me viene irremediablemente por efecto secundario, cuando la vista se me nubla lo suficiente y los oídos ensordecen a los cantos de las sirenas de puerto, que solo se asoman a la barca justo después de haber recogido las redes.

II
La garganta no se puede anudar más tanto, ni la lengua curtirse más por las sales que se vierten sobre ella cada que volteo al cielo esperando lluvia y toca por azares llanto, de aquí me llevo a mis pies a gastarse las suelas a otras partes, sin los excesos de equipaje y ruido con que viajan los carnavales de sombras.

III
Quiero dejar de una buena vez la necedad de seguir plantando claveles en campos santos, llevarme de ahí mi lápida de mármol sin epitafio, remozarla y enclavarla bajo la sombra de un gran árbol en un jardín verde, aunque debajo de ella nada se encuentre, ni siquiera mis propios huesos vestidos de gala, pues no soy yo el que ha muerto todavía.

IV
Me temo Noviembre presenta los mismos síntomas de los meses que he venido enterrando.